LA HERENCIA DEL MAL. MATANZA COLECTIVA DEL AMOR.

¿Quien entiende a la gente? Los padres se sacrifican en obtener y acumular riquezas para mantener a la familia unida y con cierto nivel de vida. Quién diría que al morir justamente ese cúmulo (patrimonio) sería causa de la división de la familia, del odio y la guerra entre ellos”

 

Por: Valentín Medrano Peña.

He visto desangrarse familias. He visto deshacerse afectos. He lamentado el como unas cosas prestadas, que no traspasarán a la muerte, se han sobrepuesto al amor, la confraternidad y los mejores sentimientos que normaron a sus progenitores, procurando la felicidad de su prole y creando un ambiente de hermandad.

Hijos de buenas familias, criados en amor, criados cristianos, dotados de abundancia manada del esfuerzo y sacrificio de los padres. Los olvidan en la primera oportunidad, borran recuerdos e historias, olvidan los apacibles y gratos momentos, los juegos de los amados hijos, del bien primordial y esencial de sus padres, y en ello vuelven a enterrar a los padre que ya no existen ni existirán para sus tomas de decisiones y llamar al armisticio.

Qué pena que así sea!!! No fueron criados para el odio entre ellos. No fue nunca la intención que el esfuerzo fuera causa de litigios. Pero así es. Siempre uno es la nota discordante, la ambición y falta de equidad encarnadas, hecha ser. Y así se siembran las distancias entre cercanos, se aíslan los llamados a estar juntos y se odian quienes deben amarse.

No hay solución sino en el desprendimiento y la justicia. La equidad y el amor, priorizar en las razones para amarnos y afrontar y enfrentar lo que intenta desunirnos

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